En el debate público panameño, el discurso político parece haber desplazado a la acción concreta.
Mientras las autoridades anuncian planes y estrategias, la ciudadanía sigue enfrentando problemas estructurales sin solución visible.
De acuerdo con informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la confianza en las instituciones es un factor clave para la gobernabilidad.
Sin rendición de cuentas, esa confianza se erosiona. Panamá no necesita más promesas. Necesita resultados medibles.