Panamá atraviesa un nuevo ciclo de tensión social marcado por el creciente descontento ciudadano frente a decisiones recientes del gobierno en materia económica y administrativa.
En las últimas semanas, distintas organizaciones sociales han expresado su preocupación por el aumento del costo de vida y la percepción de falta de transparencia en la gestión pública. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), la inflación acumulada ha impactado de forma directa a los hogares panameños, especialmente en alimentos y transporte.
Por su parte, el Ejecutivo ha defendido sus acciones. El Ministerio de Economía y Finanzas aseguró en un comunicado que las medidas adoptadas responden a un contexto internacional complejo.
Sin embargo, sectores ciudadanos insisten en que la desconexión entre autoridades y población sigue profundizándose, en un escenario que plantea un desafío urgente: recuperar la confianza institucional.